Podología Deportiva

 

Lesiones más frecuentes en la práctica deportiva

 

Los pies contienen muchos huesos, articulaciones, ligamentos, músculos y otros tejidos. Algunas lesiones suelen ser específicas de la práctica deportiva. Algunas lesiones son traumáticas, y otras, crónicas. En ocasiones la sobrecarga es un factor que contribuye a que se produzcan fracturas, y a veces un traumatismo causa daños en los tejidos blandos que acaban en complicaciones graves.

 

Ampollas y callos

Las ampollas y los callos son muy comunes entre los deportistas. Debido a tantos movimientos de fricción y estrés en las estructuras. Esto puede producir la formación de ampollas o callos. Si se forma una ampolla es porque las capas de la piel se han separado y la fricción ha creado un depósito de líquido. Siempre hay que fijarse en el color del líquido contenido en una ampolla. En la mayoría de los casos será claro, pero a veces es oscuro, lo cual significa que contiene sangre. Las ampollas muchas veces impiden al deportista seguir participando debido al dolor y al malestar. Si la ampolla es grande, habrá que drenar el líquido y almohadillar el área para prevenir futuras fricciones e impedir que se forme otra ampolla. Cuando se drena una ampolla, lo mejor es dejar la capa que la cubre hasta que crezca debajo una nueva capa de piel para reducir la posibilidad de que se infecte. Además, hay que poner una descarga en la zona para reducir la fricción. Si la ampolla explota por sí sola, hay que limpiarla para reducir, de este modo, la posibilidad de infección. Se debe aplicar una loción antibacteriana y una pomada antibiótica en la ampolla y cubrirla con una venda estéril. Al drenar una ampolla hay que asegurarse de que se siguen las precauciones recomendadas para no contraer enfermedades.

 

Lesiones en los dedos de los pies

Los dedos del pie también se lesionan durante la práctica deportiva. En algunos deportes, los dedos reciben pisotones, lo cual provoca el desprendimiento de las uñas o la formación de un hematoma subungueal. Esta colección de sangre debajo de una uña tiene que aliviarse. Esto procura un gran alivio a los deportistas porque esta lesión puede causar mucho dolor. Si el deportista lleva zapatillas demasiado estrechas o pequeñas, esto también genera una situación en la que las uñas terminan aplastadas y se acumula sangre bajo la uña. El calzado demasiado pequeño o apretado también puede ser causa de uña encarnada siendo el primer dedo el más afectado.

 

Esguinces

Los esguinces son lesiones de los ligamentos que envuelven las articulaciones sinoviales del cuerpo. La gravedad de los esguinces es muy variable si tenemos en cuenta las fuerzas implicadas. Se describen tres tipos de esguince según su gravedad.

1. Esguinces de primer grado

Son los esguinces de menor gravedad, pues únicamente implican discapacidad funcional y dolor leve. Los esguinces de primer grado muestran una ligera hinchazón, a veces ninguna, y comportan daños menores de los ligamentos.

2. Esguinces de segundo grado

Los esguinces de segundo grado son más graves y comportan un daño mayor de los ligamentos, lo cual aumenta el grado de dolor y disfunción. La hinchazón es más acentuada y se observa una movilidad anormal. Tales lesiones tienden a repetirse.

3. Esguinces de tercer grado

Los esguinces de tercer grado son los esguinces más graves y suponen una rotura total de los ligamentos afectados. La intensidad del daño, del dolor, la hinchazón y la hemorragia son importantes y se asocian con una pérdida considerable de la estabilidad de la articulación.

 

Distensiones

Las distensiones son lesiones de los músculos, los tendones o la unión entre estos dos, normalmente conocida como unión musculotendinosa. La localización más común de una distensión es la musculotendinosa; sin embargo, la razón exacta de su origen es desconocida. De la misma manera que ocurre con los esguinces, la gravedad de las distensiones que se producen en actividades deportivas es muy diversa. La Standard Nomenclature of Athletic Injuries (SNAI) presenta tres categorías de distensión.

1- Distensiones de primer grado

Las distensiones de primer grado son las más leves y comportan poco daño para la estructura muscular y tendinosa. El dolor es muy fuerte si se intenta emplear la parte afectada; puede existir una ligera hinchazón o producirse espasmos musculares.

2- Distensiones de segundo grado

Las distensiones de segundo grado suponen un daño mayor de las estructuras del tejido blando afectadas. El dolor, la hinchazón y los espasmos musculares son mayores y la pérdida funcional es moderada. Estas lesiones se asocian con estiramientos excesivos y forzados o con un fallo en la acción sinérgica de un conjunto de músculos.

3- Distensiones de tercer grado

Las distensiones de tercer grado son las más graves y suponen una rotura completa de las estructuras de los tejidos blandos afectados. El daño puede producirse en distintos puntos, incluidos la unión ósea del tendón (fractura con desgarro), los tejidos entre el tendón y el músculo (UMT) o los tejidos del músculo mismo. El defecto puede ser visible y aparecer acompañado de una apreciable hinchazón. Obviamente, este tipo de lesiones implica una pérdida funcional importante.

 

Fracturas

Las fracturas y luxaciones representan dos categorías de lesiones que afectan a los huesos y articulaciones. Aunque tales lesiones pueden producirse realizando cualquier actividad, son más corrientes en los deportes de colisión en los que se desarrollan grandes fuerzas. Las fracturas pueden ser cerradas y abiertas o compuestas. Las fracturas compuestas son potencialmente más serias, dado el riesgo de infección que plantean las heridas abiertas. Además, y dependiendo de la gravedad y localización de la herida, puede ser necesario controlar la hemorragia. Las fracturas agudas son lesiones deportivas poco frecuentes.

 

Fractura por estrés

Este tipo de fracturas son casi exclusivas de los deportes, ya que se gestan durante un largo período de tiempo, al contrario que otras fracturas causadas por un traumatismo. Las fracturas por estrés se producen cuando se somete un hueso a repetidas sesiones de sobrecarga que superan su capacidad de recuperación. En efecto, el hueso comienza a debilitarse y finalmente cede. Dado que las fracturas por estrés necesitan tiempo para desarrollarse, sus signos y síntomas se confunden fácilmente con los de otras lesiones deportivas menos graves. Aunque las fracturas por estrés se pueden desarrollar en todo el cuerpo, la mayor parte se producen en las extremidades inferiores. El peso y la baja forma deportiva son dos factores importantes en el desarrollo de este tipo de fractura sin embargo, los deportistas en buena forma pueden sufrir fracturas por estrés, en especial cuando han incrementado repentinamente la intensidad de su programa de entrenamiento. Los síntomas de las fracturas por estrés son imprecisos; sin embargo, ciertos factores están normalmente presentes cuando se desarrolla esta fractura: Dolor, dolor a la presión, ausencia de traumatismo, actividad repetitiva y la duración.

 

Luxaciones

Los tipos de luxación dependen de la gravedad de la lesión. Existe subluxación cuando los huesos de una articulación se desplazan parcialmente. Hay luxación cuando los huesos de una articulación se desplazan completamente. De todas formas, cualquier luxación, tanto si es una subluxación como una luxación, debería tratarse como una variedad de esguince grave. Hay que recordar que los esguinces comportan un daño en los tejidos que envuelven las articulaciones, por ejemplo, en las cápsulas y ligamentos, y que tales luxaciones presentan muchos de los signos y síntomas propios de un esguince. Los síntomas de luxación comprenden disfunción articular y sensación de que la articulación se ha salido forzada fuera de su posición normal. A menudo los deportistas también refieren haber oído un chasquido.

 

Lesiones de tobillo

Una de las lesiones deportivas más corrientes en la parte inferior de la pierna y en el tobillo son los esguinces. Los esguinces son fuerzas anormales que se aplican sobre los ligamentos y que provocan distintos niveles de daños. Los esguinces se producen en los ligamentos del tobillo según la dirección en que se mueva el pie cuando los ligamentos se someten a una fuerza anormal y el pie se vence hacia un lado.

Signos y síntomas de un esguince lateral de tobillo:

1. Esguince de primer grado:dolor, ligera incapacidad para moverse, sensibilidad localizada al tacto, falta de laxitud, ausencia de o ligera hinchazón.

2. Esguince de segundo grado:dolor, ligera o moderada incapacidad para moverse, sensibilidad localizada al tacto, pérdida de capacidad funcional, algo de laxitud (movimientos anormales) e hinchazón (ligera o moderada).

3. Esguince de tercer grado:fuertes dolores y mucha incapacidad de movimiento, sensibilidad localizada al tacto, pérdida de capacidad funcional, laxitud (movimientos anormales) e hinchazón (moderada o grave).

 

 

Lesiones del tendón de Aquiles

Los corredores de fondo, los jugadores de baloncesto y los tenistas se lesionan con frecuencia el tendón de Aquiles. El inicio de la tendinitis suele ser lento entre los corredores de fondo, pero mucho más rápido entre los tenistas y los jugadores de baloncesto, que hacen mayor número de movimientos bruscos y explosivos para saltar o moverse con rapidez de un lado a otro. La controversia sobre qué lesiones originan estas tendinitis continúa. El tendón de Aquiles, que inserta los músculos gastrocnemio y sóleo en el hueso calcáneo, puede inflamarse. Tanto la vaina tendinosa como la bolsa dorsal subcutánea del tendón pueden inflamarse, y ambas forman parte de la tendinitis del tendón de Aquiles. La mayoría de los investigadores están de acuerdo en que los deportistas que aumentan notablemente la distancia que corren o el tiempo de los entrenamientos y que corren en superficies duras, irregulares o en pendiente son propensos a sufrir este tipo de tendinitis. Superficialmente, la tendinitis del tendón de Aquiles puede provocar un aumento de la temperatura de la zona y, además, el tendón duele cuando se toca o se mueve y su apariencia es más gruesa. El dolor suele localizarse en un área pequeña del tendón y aumenta al hacer algún movimiento después de haber estado en reposo. Estos signos y síntomas pueden observarse durante bastante tiempo (días a semanas) o un período corto (días). La detección temprana de este problema suele acelerar la curación y permite al deportista volver antes a la práctica y a la competición. Las lesiones traumáticas del tendón de Aquiles se producen al hacer saltos o movimientos explosivos o con un traumatismo directo causado por algún tipo de impacto que produce un desgarro o rotura del tendón.

 

Fascitis plantar

La fascia plantar es un tejido fibroso grueso y tenso situado en la planta del pie que se inserta en el hueso del talón y se despliega hacia delante para anclarse en la base de los dedos. Su sobrecarga puede provocar desgarros en su inserción posterior con inflamación de los tejidos que la rodean incluyendo el hueso. Un cambio de calzado, de técnica de entrenamiento, de actividad u otros factores pueden ser desencadenantes de esta lesión. Las personas que no hacen ejercicio habitualmente suelen desarrollar más esta lesión. Para determinar si se trata de fascitis plantar, debe elaborarse un historial médico exhaustivo. Dolor en la cara medial-plantar del talón, dolor matutino al dar los primeros pasos suele ser característico de la fascitis plantar.

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